En un golpe al tráfico ilegal de armamento, el embajador de los Estados Unidos en México, Ronald Johnson, anunció el aseguramiento de más de cien armas de fuego de diversos calibres que tenían como destino el territorio mexicano. La incautación fue el resultado de una operación encubierta que desarticuló un intento de trasiego desde el estado de Carolina del Norte.
El arsenal decomisado
A través de sus redes sociales, el diplomático estadounidense detalló la magnitud de lo asegurado, compartiendo imágenes del material incautado:
138 armas de fuego en total.
Dos rifles de precisión Barrett calibre .50 (armamento de alto poder capaz de perforar blindajes).
Fusiles de asalto tipo AR-15 y escopetas.
Subfusiles, pistolas tipo Glock y revólveres.
Importantes cantidades de municiones y dinero en efectivo.
“Cada arma asegurada es un arma menos en manos de los delincuentes, haciendo más seguras a nuestras dos naciones”, afirmó el embajador Johnson, destacando la coordinación basada en labores de inteligencia.
El contexto del tráfico hormiga
El embajador estadounidense subrayó que este tipo de interdicciones reflejan el compromiso del gobierno de Donald Trump para frenar el flujo ilegal de armas hacia el sur y contribuir a la pacificación de la región.
Este decomiso resalta la gravedad del tráfico de armas a gran escala y bajo la modalidad de “hormiga”. Recientemente se documentó que un rifle Barrett calibre .50, utilizado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el atentado de 2020 contra el entonces secretario de Seguridad de la CDMX, Omar García Harfuch, fue adquirido legalmente en una armería de Houston, Texas, y traficado a México por una pequeña célula criminal estadounidense.

